- Nombre: Edinson Roberto Cavani Gómez
- Apodo: El Matador, Edi
- Fecha de Nacimiento: 14-02-1987
- Lugar de Nacimiento: Salto, Uruguay
- Posición: Delantero
- Peso / Altura: 78 Kgs - 1,88 mts.
- Estado Civil: Casado (con Soledad Cabris)
"Cuando pisé el pasto del campo de juego, mi único pensamiento fue: gracias Dios, por haberme regalado un momento como este".
El enamorado del gol
El 14 de febrero no fue un día más. No me refiero al día de los enamorados, sino al nacimiento de un pequeño salteño llamado Edinson Roberto Cavani Gómez.
Poco se sabía que ese día la vida de muchas personas iba a cambiar. Nadie imaginaba que nacía el ídolo de futuras generaciones, de una ciudad, de un país.
"La presencia de mi familia fue determinante para mi crecimiento, como hombre y como futbolista".
Según el propio Edi, ha vivido una infancia sin muchos problemas. Sus padres se han encargado de no hacerle llevar consigo ningún tipo de inconveniente dejándolo crecer con naturalidad.
Siempre ha sido muy compinche con su padre. La caza y la pesca han servido de excusa para compartir muchas tardes que el Matador aún guarda en su retina y en su corazón.

Edi y la pelota
Es muy difícil no jugar a la pelota siendo niño en el Uruguay. El país entero respira dicho deporte divido por dos instituciones inmensas y unificado por la selección.
Edi no fue la excepción. Cuando recién tenía edad para entrar a la escuela comenzó a jugar al fútbol 5. Un juego en espacios reducidos con pasto artificial donde participan dos equipos de cinco jugadores. Allí comenzó a eludir rivales muchos más grandes que él. Las patadas no eran suficientes para parar aquel chiquito que no se cansaba de gritar goles.
A los 14 años pasó al fútbol de cancha grande. Edi arrancó como un volante, pero cuando el entrenador de ese momento lo probó arriba, el salteño le tomó el gustito y no salió más. Con esa misma edad, ingresó a las inferiores del club donde su padre entrenaba a los de primera división.
"No jugaba nunca con ellos, pero mi padre me dio a entender que debía acostumbrarme a sus vestuarios para comprender lo que significaba tener una mentalidad de un equipo de primera. Fue una gran idea, porque esa experiencia me hizo madurar bastante".
A los 16 pegó el salto a la capital para jugar en Danubio.
El espejo futbolístico
Garra, fuerza, sacrificio, correr hasta la última pelota... Edi se ha caracterizado por eso. Podrá jugar bien o mal, pero esos puntos siempre van a estar presentes.
"Siempre me he sentido reflejado en él. Batigol ha sido un futbolista que se ha distinguido por la fuerza, la energía y la garra, características que yo trato de llevar a la cancha cada vez que juego".
Vaya casualidad, ambos jugadores consiguieron llevar en sus espaldas a una ciudad: Batistuta con Florencia y Cavani con Nápoles.
El espejo humano
De todos modos, el salteño no se queda en un ídolo para buscar trazar su mismo camino. Sabe bien que otra persona puede ser un buen espejo, pero su única guía es Dios.
"En una época mi ídolo podría haber sido mi hermano o el campeonísimo Gabriel Omar Batistuta, pero hoy ciertamente mi guía, el modelo en el que me inspiro y del cual recibo valiosos consejos para ir hacia adelante, es Jesucristo. Él puede ser el inspirador de cada uno de nosotros, el tuyo también".
Fútbol capital y vuelta incluída
El 2006 fue el año del debut. Gustavo Matosas dirigía a un Danubio que le peleaba el torneo de igual a igual a Peñarol y Nacional con jugadores formados en la cantera del club. Mota Gargano, Nacho González, Carlos Grossmuller, Juan Manuel Salgueiro y el Bolita Lima, entre otros, formaban un equipazo.
Edi, a pesar de su juventud y haberse salteado categorías en las inferiores, comenzó a codearse con el plantel principal y terminó siendo clave en el tercer Campeonato Uruguayo obtenido por el club.

El 9 de abril fue el debut, aunque no arrancó de la mejor manera.
"En mi debut con la camiseta de Danubio estábamos perdiendo 4 a 0, faltaban solo diez minutos. Todo parecía terminado, pero yo continuaba esperando, soñando ser útil a mis compañeros. Después de ese difícil debut, las cosas mejoraron: yo me sentía siempre más a gusto, y el equipo comenzó a ganar un partido tras otro, hasta clasificarse y conquistar el título".
Con el paso de los encuentros, Edi comenzó a tener buenos minutos y los goles empezaron a caer.
El 21 de mayo se pudo desahogar. Danubio superó por 5 a 2 a Liverpool y el espigado delantero se despachó con dos tantos. Los hinchas de la Franja comenzaron a ilusionarse con este jugador que parecía tener un futuro prometedor.
Así siguieron los partidos. Edi continuó metiendo goles y la titularidad llegó sola. Así se fueron las últimas fechas de la temporada y la Liguilla; pero arrancaría lo mejor: el Apertura. Era el momento de explotar.
El equipo de la Curva de Maroñas compitió palmo a palmo el torneo con Peñarol. Edi ya venía siendo figura y unos de los puntos altos del joven equipo de Matosas.
Las casualidades del calendario hicieron que ambos equipos disputen entre sí la última fecha. Danubio llegaba en segundo lugar y estaba obligado a ganar frente a un Estadio Centenario que mostraba unas 60.000 personas en contra.
El equipo franjeado se salió con la suya y aplastó al Mirasol por 4 a 1. Edi se sacó las ganas y marcó uno de los tantos que le dieron el título. Así comenzó a meterse en el fútbol grande. En su primera temporada ya había llegado al título. La vuelta olímpica se hizo eterna y hasta el día de hoy los goles de aquella tarde retumban en el corazón del pueblo danubiano.
"Era un equipo humilde y el triunfo llegó de sorpresa, ante el asombro general".
Objetivo europeo: Palermo
Tras el gran Sudamericano sub 20 con Uruguay y el torneo obtenido con Danubio llegó el interés de varios equipos extranjeros. Boca, Milan y Juventus aparecieron como serios candidatos. Sin embargo su destino estaba marcado. Cerca de la finalización del certamen continental, Palermo anunció a Edinson Cavani como nuevo jugador del equipo.
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"Antes de partir a Italia y llegar a Palermo, pensaba que había desembarcado en otro mundo. Cuando después puse un pie en Sicilia, me di cuenta de la equivocación: me sentí como en casa".
Fueron tres años espectaculares. Llegó muy joven y frente a todas las dudas que se suscitaban frente a la continuidad que podría llegar a tener en el Calcio, se apoderó de la titularidad, realizó una gran campaña con el club y formó una de las mejores sociedades de la liga junto al argentino Javier Pastore y Fabrizio Miccoli.
La Tierra soñada: Nápoles
A esta altura, Edi ya era el Matador. Su campaña en el Palermo y el gran Mundial de Sudáfrica con la selección uruguaya lo habían depositado en los ojos del club más popular del sur de Italia: Napoli.
Una ciudad futbolera como pocas recibía al salteño.
"Mi presentación a los hinchas fue una experiencia particular y única. El presidente De Laurentiis y yo entramos al Estadio San Paolo para dar una vuelta a la cancha; una especie de bienvenida que el patrón de la casa reserva a los recién llegados. El presidente me tomó del brazo y me presentó a los nuevos hinchas y a los nuevos compañeros de equipo; ¡había entrado oficialmente en la familia!".
Los goles, la entrega y el sacrificio de Edi desataron una locura en la ciudad. La prensa especializada comparó la algarabía que se producía con su presencia con la de Diego Armando Maradona, máximo ídolo del club.
Con el paso de los partidos comenzaron a llegar distintos homenajes: canciones, una pizza, galletitas...
"He recibido mucho de esta ciudad y de este equipo: las canciones que me han dedicado, los regalos de los hinchas y el afecto de la gente me hacen vivir en una atmósfera idílica, y jugar en el estadio donde un grande como Maradona ha escrito la historia del fútbol, es una satisfacción increíble. Estoy viviendo una maravillosa experiencia con el pueblo napolitano, y espero no desilusionarlo nunca".
El 2012 fue un año cargado de emociones para la ciudad. Napoli volvió a los primeros de la Calcio y realizó una gran Champions quedando afuera con el Chelsea, equipo que se llevó el trofeo. Como si fuera poco, lo mejor estaba por llegar. Edi y compañía se quedaron con la Copa Italia al ganarle la final por 2 a 0 a Juventus. Napoli cortó la sequía de títulos que lo acechaba desde fines de los 80. Edi fue el goleador del equipo con 5 tantos, anotando un gol en la final.
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El sueño Celeste
Cuando uno piensa en Edi piensa en la selección uruguaya. Sus primeras imágenes en los medios están emparentadas a la camiseta celeste.
El Sudamericano sub 20 jugado en el 2007 fue el comienzo de una carrera ligada a la selección nacional. Edi fue designado el capitán del equipo y vaya si respondió con creces. Marcó 7 goles en 9 partidos y fue el goleador del campeonato. La Celeste se clasificó al Mundial de Canadá de la misma categoría y estuvo a tan solo cinco segundos de llevar al país a los Juegos Olímpicos de Pekín.
El Mundial marcó el mismo camino. El Matador volvió a lucir la cinta en su brazo y representaron al país de la mejor manera. Tras una buena fase de grupos, donde el salteño fue figura, la selección quedó fuera en octavos ante Estados Unidos.

El salto a la selección mayor se hizo inevitable. El Maestro Tabárez lo convocó para un amistoso ante Colombia en el Estadio Centenario. Edi ingresó en el complemento y marcó el gol del empate.
A partir de ese partido, fue citado en muchas oportunidades hasta el final de las eliminatorias. Uruguay llegó al Mundial tras superar en el repechaje a Costa Rica. Se venía lo mejor...
Uruguay no pudo salir campeón en Sudáfrica 2010, pero la sensación que se vivó en el país fue similar a los mundiales conseguidos en 1930 o 1950. La Celeste superó el grupo de la muerte en el primer lugar y dejó rivales duros como Corea y Ghana para meterse en semifinales, cosa que no ocurría desde México 1970.
Holanda dejó fuera a Uruguay tras un arbitraje polémico. La selección charrúa se había quedado en la puerta del título, pero el país los recibió como campeones. Llegaron como la cenicienta y se fueron como la sensación.
Edi la rompió. El primer partido le tocó verlo de afuera, pero ya para la segunda fecha agarró la titularidad formando un tridente explosivo con Luis Suárez y Diego Forlán.
Además, se sacó las ganas de marcar un tanto en el máximo torneo para un futbolista. Alemania le tocó sufrir el poderío goleador del salteño.
A la vuelta, el país los recibió como los mejores. A Edi se le recibió en Salto como un héroe en una caravana nunca antes vista en la ciudad.
Los meses pasaron y se produjeron varios encuentros amistosos donde Uruguay demostró estar en un nivel excpecional y corroboraba por qué era considerada como una de las mejores del mundo.
La Copa América debía ser la confirmación de lo hecho en Sudáfrica. Edi comenzó como titular indiscutido, pero una lesión lo mantuvo al margen en gran parte del torneo.
Uruguay pasó la primera fase con alguna turbulencia, pero demostrando que la iba a pelear hasta el final. A partir de allí pasó por arriba a todos los rivales dejando por el camino al organizador del torneo: Argentina.
Edi volvió a la cancha para ayudar a sus compañeros en la final ante Paraguay donde la Celeste goleó al elenco guaraní por 3 a 0.
Uruguay consiguió su Copa América número 15 y se proclamó como el seleccionado con más trofeos en dicha distinción.
Para Edinson... sueño cumplido.
Su mejor gol: la familia
Edi y Sole se conocen desde pequeños. Sin embargo recién comenzaron a hablar en su adolescencia.
"La observé un día a orillas de un río, lugar habitual de encuentro de los chicos de mi escuela, y recuerdo que apenas la vi, le dije a uno de mis amigos: 'es maravillosa, debo encontrarla y hablarle'. El problema era mi timidez".
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Tiempo después comenzaron las charlas hasta que el Matador la invitó a salir. El vínculo fue mejorando hasta formalizar su romance.
"Nuestra relación fue maravillosa desde el primer momento; comprendí que Sole era la mujer justa para mí cuando ella decidió interrumpir sus estudios, dejando de lado sus sueños, para seguirme y acompañarme en la carrera que había decidido emprender".
Años más tarde vino el casamiento junto a sus familias y amigos; pero aún faltaba algo más... Bautista.
"Nuestra plegaria a Dios es de ayudarnos a hacer crecer nuestro hijo bajo su guía, con todo nuestro amor y nuestro afán".

